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domingo, 29 de abril de 2012

Tecnología, amiga o enemiga

La tecnología ha sido utilizada por el hombre desde el comienzo de su existencia. Su efectividad ha ido aumentando, tanto para bien como para mal. El ser humano está destinado a seguir incrementado su tecnología, acomodar su vida, hacer todo más fácil y confortable. Dentro de poco, habrá muchas máquinas, de las cuales dependeremos para hacer nuestra vida. Las máquinas tendrán el control sobre todo lo que nos rodee, y aunque seamos nosotros los que controlemos esas máquinas, nadie nos asegura que no se vayan a estropear.
                                    Uno de los factores más importantes de todo esto es, que si las máquinas harán el trabajo que hombres y mujeres harían, eso significa que habrá mucha gente que no podrá trabajar porque una máquina estará haciendo su trabajo. Esto podría desencadenar más pobreza. Para mí, la tecnología y los avances tecnológicos son aquellos que hacen que la vida del ser humano sea mas fácil y acomodada, no máquinas que sean capaces de sustituir a una persona, ya que más que nunca nos estaremos dando cuenta de lo imperfecto que en realidad es un ser humano. Todo beneficio requiere de un sacrificio, y dependiendo del caso, este será más o menos grande. En este caso, al sustituir a una persona, estamos ganando en capital, pues a una máquina no hace falta pagarle, pero estaremos sacrificando puestos de trabajo que una persona valora más que una máquina, y con cuyo trabajo podría sacar de muchos apuros a su familia.
                                Por ello, ¿merece la pena hacer este tipo de sacrificios?¿En qué medida deberíamos depender de las máquinas?¿Serán para el beneficio del ser humano, o serán armas para destruirnos entre nosotros?¿Qué es la tecnología, nuestra amiga, o nuestra enemiga?
                               Con el paso del tiempo, las respuestas a estas preguntas irán apareciendo. Mientras tanto, lo único que podemos hacer es imaginarnos cuales serían, las respuestas más acertadas.

sábado, 17 de marzo de 2012

Una soga un poco apretada

La libertad es un debate que ha causado polemica desde la aparición del ser humano. Desde el principio de los tiempos, el más fuerte ha sido el que ha tenido mayor libertad. El típico señor de las tierras, tenía poder sobre la libertad de todos los que habitaban en su propiedad. En nuestros tiempos, eso ha cambiado. Nuestra soga se ha aflojado un poco, pero seguimos teniendo limitaciones. Es verdad que la libertad no se compra, se nace con ella, pero no todos tenemos esa misma libertad. Por desgracia, no es lo mismo nacer en África que nacer aquí en España, por ejemplo. La libertad con la que se nace allí es casi nula. Una de las cosas que marca la libertad de las personas hoy en día es el capital. Comprarse un coche deportivo, por ejemplo, es una libertad que no todos se pueden permitir, por eso, es un lujo. Ahora bien, no hay que abusar de la libertad que tenemos. Podemos robar, podemos matar, tenemos la libertad para hacerlo, pero esa libertad está muy restringida, y si cometieramos esos delitos, lo mas seguro es que fuéramos rechazados por la sociedad. Por ello, debemos ser responsables y decidir cuidadosamente lo que queremos hacer con nuestra libertad, porque eso es una decisión, que cada uno debe tomar por sí solo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La sombra de la muerte


La muerte, es algo que nos aterra a la mayoría de
los mortales. La muerte, es algo que los mortales nunca podremos explicar con
certeza. La muerte, por así decirlo, es nuestra peor pesadilla. Y además,
siempre estará presente, siempre estará lista para arrastrarnos. La muerte, es
nuestra sombra. De pequeños nos decían (o más correctamente nos lavaban el
cerebro) que cuando nos moríamos, íbamos al cielo, con Dios, y eso básicamente
significa que morir, no es malo. Lo raro es que desde siempre a todos les ha
dado miedo morir, desde el comienzo de los tiempos cristianos, incluso al más
religioso o creyente, le daba miedo la muerte. Qué se quiere decir con esto,
pues que la muerte, se mire por donde se mire, no es buena. No sabemos absolutamente
nada sobre ella, excepto dónde a dejado su letal marca. La muerte es, a fin de
cuentas, algo que nunca se podrá explicar con un concepto fijo, porque no se
sabe a donde vamos a ir a parar cuando empecemos el viaje del no retorno, o si
por el contrario, seguiremos atrapados en este mundo hasta el final de los
tiempos.

Pero, una de las cosas curiosas de ella, es la
forma en la que la representamos: nosotros, es decir, el esqueleto humano.
Aunque parezca mentira, nos aterramos a nosotros mismos. Nosotros, los seres
humanos, somos la muerte, nos definimos como tal. Sembramos caos y muerte por
donde pasamos. Y para comprobar que esto es cierto no hace falta mas que viajar
atrás en el tiempo usando alguno de nuestros maravillosos libros de historia, y
leer un poco. El ser humano, para llegar a cualquier cosa, ha tenido que pasar
siempre por la muerte, incluso para conseguir alimento. Con esto, la vida se
podría definir como una especie de juego en el que cada jugador intenta
conseguir la máxima puntuación antes de ser retirado del tablero de juego. Un
ejemplo podría ser el ajedrez. Cuando nosotros movemos una pieza, la muerte
mueve también, pero esta tiene una ficha que puede desplazar a donde le plazca
y con la que nos puede hacer jaque mate, por lo que la muerte tiene la partida
ganada desde el principio y la puede terminar cuando quiera. Y una de las cosas
que no sabemos de ella es:
¿Cuándo decidirá terminar la partida?
Y lo que es más intrigante:
¿Qué nos pasará una vez que perdamos?