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domingo, 18 de marzo de 2012

Falsa libertad

Cuando hablamos de libertad, hablamos de tomar nuestras propias decisiones, de hacer lo que realmente nos apetece, de ser nosotros mismos sin importarnos el resto. Pero si cada persona se tomase la libertad al pie de la letra, es decir "hacer lo que le diese la gana" el mundo sería un caos total.
La libertad incluye tu manera de expresarte de vestirte y de pensar de una manera diferente. Tú como persona eres libre de actuar de la mejor manera que tu creas, pero al llevar esto a la práctica no es lo mismo, ¿es el ser humano realmente libre?. Acaso,¿no poseemos instintos de los que no somos capaces de liberarnos o controlar?. Los instintos humanos, son uno de los muchos factores que limitan la libertad.

Entre los otros, se encuentra por ejemplo la familia, que desde que nacemos nos impone una serie de reglas que asimilamos como naturales y que también condicionan nuestra libertad limitándola. Al igual que las leyes sociales, las que toda las personas de un mismo entorno han decidido que son las mejores para organizarnos en grupo. Esto quiere decir que nunca seremos libres al 100% ya que estamos determinados por el "¿qué diran?" de los demás, por nuestro propio pensamiento ético y moral y sobre todo por las consecuencias de nuestros actos.
Por todo esto nos damos cuenta de que no tenemos la libertad de hacer lo que queramos en el momento que queramos, tenemos la libertad de elegir la opción que queramos ateniéndonos a las consecuencias que esa elección traiga.
Aunque existiera un ser humano que fuera capaz de desprenderse de sus instintos, de las normas familiares y de las leyes sociales, su libertad seguiría siendo limitada, porque creció en sociedad y con una cultura, que le hizo a si mismo. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Mirar y sentir

Ojos que no ven, corazón que no siente.
La ausencia contribuye a olvidar lo que se ama o a sentir menos las desgracias lejanas.
Pienso que este refrán es cierto, ya que lo que no vemos, desconocemos o ignoramos, no lo sentimos. Esto ocurre actualmente en la sociedad ya que las personas  piensan que evitando los problemas, no percibiéndolos pueden resolverlos pero resulta todo lo contrario cuando lo que se debe hacer es enfrentarse a él y resolverlo cuanto antes, así se evita que se expanda y cree otros mayores. Cuando vemos y observamos algo en nuestro cerebro se desencadenan una serie de sensaciones que provocan que nos hagamos sensibles a lo observado, pero muchas veces decimos que miramos para otro lado y así no implicarnos.
También son felices los ignorantes ya que no piensan en lo malo que puede pasar, al no verlo no lo sienten por ejemplo los niños no se enteran de muchas cosas malas que ocurren a su alrededor, evitan el dolor y no perciben emociones. Así que cuando no vemos algo no lo sentimos tal y como es, pienso que no se puede   vivir en la ignorancia hay que afrontar los problemas que nos encontremos, por muy malos que sean, asumirlos para poder seguir adelante. El equilibrio en una persona está en no ignorar lo que nos rodea, debemos enfrentarnos a lo que se presenta, para ser personas adultas y equilibradas pues no solo mirar hacia lo agradable y disfrutar de lo que nos produce satisfacción, hay que resolver lo que menos nos satisface para hacernos fuertes ante la realidad que día a día se nos presenta y conseguir hacernos personas adultas y responsables.
Aunque también creo que hay cosas o momentos en los que no es bueno decir la verdad, ya que esto puede evitar que una persona sufra, y evitar un dolor que no es necesario.
Por ejemplo podemos ignorar la cantidad de personas que mueren por el hambre a diario, el dolor ajeno ya todas las injusticias que ocurren, yo estoy de acuerdo con la expresión “ojos que no ven, corazón que no siente” ya que refleja realmente lo que ocurren en nuestra sociedad.

¡¡¡SIENTE CORAZÓN!!!


La expresión “ojos que no ven, corazón que no siente”. Viene a decir que las cosas que percibimos por los sentidos nos causan sensaciones, pero las que no percibimos por los sentidos no nos transmiten ningún tipo de sensación. Es una expresión que se utiliza con mucha frecuencia, todos la hemos utilizado alguna vez.

Ante el dolor ajeno, las injusticias, el hambre, el maltrato… es más fácil cerrar los ojos y no verlas, mirar hacia otro lado.

Hablemos por ejemplo de los países del tercer mundo. Sabemos que hay personas sufriendo, gente muriendo de hambres, de enfermedad. Pero... “ojos que no ven corazón que no siente”.

Sabemos de lo mal que lo están pasando personas que no son tan lejanas y que se han quedado sin trabajo e incluso hasta sin casa. Que van a comedores sociales porque no tienen nada que echarse a la boca. Pero… “ojos que no ven corazón que no siente”.

Conocemos casos de personas sin familia, que están en la más absoluta soledad. Pero “ojos que no ven corazón que no siente”.

Algún día, todos nos daremos cuenta de que esas realidades existen, que están ahí y que no nos lleva a ninguna parte cerrar los ojos para no sentirlas. Porque lo que yo pienso no es que no lo veamos. Lo vemos, pero miramos hacia otro lado.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Nuestro destino final


La muerte.

Este tema se puede abordar desde diferentes puntos de vista. Uno sería el biológico, es decir la muerte como el cese total de la vida. Esto significaría que cuando un organismo no tiene actividad cerebral, o no puede realizar ninguna función da lugar a que ese cuerpo no está vivo, por lo que está muerto.
Otro punto de vista sería el psicológico, el modo en que afecta la muerte de alguien sobre su círculo familiar, de amistades, etc... También el miedo que nos produce este fenómeno.¿El tener conciencia de ello nos hace diferentes? ¿Vivimos tranquilos diariamente sabiendo esto? Pues bien, el aceptar que algún día será el último, me hace reflexionar que somos distintos. Mucha gente dirá que por ejemplo cuando una animal va a ser atacado corre para salvar su vida y eso podría ser una señal de que el ser humano no es el único, pero eso es totalmente diferente, es instinto de supervivencia, huye para no morir en ese instante pero no piensa que en otro momento lo puede volver a estar en peligro. Hemos tenido suerte al poder pensar más allá del presente y mirar al futuro, es un regalo saber esto porque así podrás vivir como deseas, conseguir tus logros y metas y dejar huella en el mundo.
El tercer punto de vista sería el religioso, es decir, el modo en que todas las religiones han tratado el tema de la muerte. Las religiones no han puesto a la muerte como un fin, sino como el comienzo de otra vida como se puede ver en la reencarnación. También la muerte puede ser un paso a una vida eterna como en el caso del cristianismo, que se deja esta vida para pasar la eternidad en el reino de los Cielos.